Las Cuevas de Mollepunku: el primer libro escrito de Arequipa

A 3,990 metros de altura, en las rocas volcánicas del distrito de Callalli, los primeros habitantes de los Andes sur peruanos dejaron su firma en la piedra. Esta es su historia.




Imagina que entras a una cueva. No hay luz eléctrica, no hay señal de celular. Solo el silencio del altiplano y, en las paredes de roca volcánica, cientos de figuras grabadas por manos humanas hace más de seis mil años. No estás en Francia ni en España. Estás en Arequipa, Perú.
Antigüedad estimada
~8,000
años de historia
Altitud
3,990
m s. n. m.
Salones rupestres
3
espacios interiores
Patrimonio
2000
declarado nación

¿Dónde estamos? El escenario geográfico

Las Cuevas de Mollepunku se ubican en el distrito de Callalli, provincia de Caylloma, en la región Arequipa, a apenas cinco kilómetros al sureste del pueblo de Callalli. El Valle del Colca, uno de los más profundos del mundo, es el gran contexto geográfico que rodea este sitio arqueológico.

Lo que hace particular a estas cuevas desde el punto de vista geológico es su origen: son el resultado de una antigua colada de lava volcánica. Esa lava, al solidificarse, formó cavidades con dimensiones de hasta 7 metros de fondo, 4 metros de ancho y 5 metros de alto, distribuidas en tres espacios interiores que los prehistóricos andinos descubrieron como refugio perfecto contra el frío inclemente de la puna.

Callalli es reconocida como capital de la ruta del comercio de obsidiana, el vidrio volcánico con el que los pueblos antiguos fabricaban sus herramientas de caza y que vinculaba esta zona con el Lago Titicaca hace unos 3,800 años.


Una línea del tiempo esculpida en roca

Lo verdaderamente extraordinario de Mollepunku es que sus paredes no cuentan la historia de un solo período sino de varios milenios de ocupación humana continua. Cada época dejó su huella superpuesta sobre la anterior, como páginas de un libro que nunca pudo cerrarse.

Hace ~8,000 años — Período Lítico

Los primeros cazadores-recolectores de la región se refugian en las cuevas. Graban imágenes de camélidos — las más antiguas del sitio — usando técnicas de percusión y lijado directo sobre la roca. Se han hallado puntas de lanza de obsidiana y piedra, evidencia directa de su actividad.

Período Pre-cerámico y Formativo

Las figuras se multiplican: aparecen representaciones de vizcachas, venados, rituales religiosos y escenas que narran la transición de la vida nómade a la sedentaria, con pastoreo de camélidos. Los seres humanos empiezan a aparecer en los grabados, con sombreros blancos, rojos y amarillos.

Cultura Collagua

En el extremo izquierdo del complejo aparece una tumba Collagua construida con piedra pircada y argamasa de barro, evidencia de que este lugar seguía siendo considerado sagrado por las culturas que vinieron después.

Siglo XX hasta hoy

Pastores de la zona utilizan las cuevas como vivienda temporal; el hollín negro acumulado en las paredes es testigo de esas ocupaciones recientes. En el año 2000, el Estado peruano declara el sitio Patrimonio Cultural de la Nación mediante R.D. N.° 1500.

El arte en las paredes: ¿qué nos dicen esas figuras?

Mollepunku alberga las pictografías de época lítica más antiguas del arte rupestre andino en el sur del Perú. No se trata de simples garabatos: son documentos visuales que los arqueólogos estudian para reconstruir cómo vivían, qué cazaban y en qué creían esas comunidades.

Pictografías líticas
Pinturas sobre roca realizadas con pigmentos naturales. Son la primera modalidad de arte rupestre en el área andina.
Petroglifos
Grabados en bajo relieve mediante técnicas de percusión y abrasión. Figuras geométricas, animales y humanos.
Fauna representada
Camélidos, vizcachas y venados dominan las paredes, revelando los animales que eran cruciales para la supervivencia.
Escenas rituales
Imágenes de ceremonias religiosas que muestran el profundo vínculo espiritual de estos pueblos con su entorno natural.

Las técnicas empleadas son variadas: algunas figuras fueron lijadas sobre la superficie, otras percutidas golpe a golpe con otro mineral más duro. Al pie de las pinturas, los arqueólogos han encontrado herramientas líticas de obsidiana en formas triangulares, lanceoladas y redondas, las mismas que sirvieron para grabar y para cazar.

Una misma pared puede mostrar escenas de caza del período lítico superpuestas con figuras de pastoreo más recientes. Es como leer capas de tiempo en un solo vistazo: la historia no está escrita linealmente, sino acumulada en profundidad.




Mollepunku en el contexto de la arqueología arequipeña

La historia humana de Arequipa se remonta a más de 9,000 años a.C., cuando los primeros grupos de cazadores-recolectores llegaron al territorio. Mollepunku es uno de los cuatro sitios arqueológicos que constituyen las primeras evidencias humanas de la región, junto con las cuevas de Sumbay, Quelkatani y Puntillo, y el asentamiento de Huanaqueros.

Mientras Toro Muerto (otro sitio rupestre arequipeño) concentra miles de petroglifos en un ambiente desértico de la costa, Mollepunku representa la memoria de los pueblos de la puna: los pastores, los cazadores de altura y los primeros sedentarios andinos que domesticaron la llama y la alpaca.

Un patrimonio que nos define

Las Cuevas de Mollepunku no son solo un destino turístico. Son el primer capítulo de la historia humana de Arequipa, escrito sin alfabeto, sin papel, sin tinta: escrito con la fuerza de la mano sobre la roca volcánica, con el deseo humano universal de decir "aquí estuvimos, esto vivimos, esto somos".



Como sociedad, reconocer y proteger este tipo de patrimonio es reconocer que nuestra identidad no comienza con la fundación española de 1540 ni con el Imperio Inca. Comienza mucho antes, en las faldas frías del Colca, en la silueta de un camélido grabada hace ocho mil años por alguien que, como nosotros, miraba el mismo cielo andino y buscaba dejar una huella.


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